Brillo:
Conocida por su excepcional brillo, la Moissanita tiene un índice de refracción más alto (2.65–2.69) que los diamantes, haciéndola brillar aún más.
Dureza:
Clasificada con 9.25 en la escala de Mohs de dureza, lo que la hace extremadamente duradera y adecuada para el uso diario.
Fuego:
La Moissanita exhibe un fuego increíble, con mayor dispersión de luz que los diamantes, creando vívidos destellos de color (tonos espectrales).
Claridad:
La Moissanita es típicamente casi incolora a incolora, con mínimas inclusiones, y se clasifica en una escala similar a los diamantes en cuanto a claridad (IF–VVS).
Color:
Disponible en varias calidades de color, desde incolora (D–E–F) hasta casi incolora (G–H–I) y de color débil (J–K). Las piedras de Moissanita de la más alta calidad son indistinguibles de los diamantes a simple vista.
Peso:
Las piedras de Moissanita se miden en peso en quilates, pero son más ligeras que los diamantes (por ejemplo, una Moissanita de 1 quilate parece ligeramente más grande que un diamante de 1 quilate).
Ecológica:
La Moissanita es una piedra preciosa creada en laboratorio, lo que la convierte en una alternativa ética y sostenible a los diamantes extraídos.
Durabilidad:
Con su excepcional dureza, la Moissanita resiste los arañazos y mantiene su brillo y belleza con el tiempo, lo que la hace ideal para joyería fina.
Precio:
Más asequible que los diamantes, lo que convierte a la Moissanita en una opción económica para quienes buscan una piedra preciosa de alta calidad sin el alto costo.
Libre de conflictos:
Las piedras preciosas de Moissanita se cultivan en laboratorio y están libres de las preocupaciones éticas asociadas con la extracción de diamantes.